Agricultura
En
el Municipio de Amanalco existen 8,931 ha de tierras agrícolas, de las cuales 7,750
ha son de temporal (87%), donde usualmente se siembra maíz, avena forrajera,
papa y nopal; y 1,181 ha son de riego
(13%), donde ordinariamente se cultiva
haba, chícharo, trigo, flores y hortalizas.
La
siembra preponderante es el maíz criollo, y es que desde el pasado prehispánico
la vida de los campesinos de Amanalco se sustenta en el cultivo de este cereal
en terrenos delimitados por cercos vivos de maguey o cercos de piedra que
levantaban con enorme habilidad; los cueles evitaban la erosión eólica y los
daños ocasionados por animales silvestres o el ganado.
Durante
la primera década del siglo XXI, de acuerdo con los datos del INEGI y la
Dirección de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesca del Municipio de
Amanalco, se siembra y se cosecha una superficie promedio anual de 7,500 ha de
maíz, con una producción promedio anual de 22,500 toneladas en grano, encauzadas
al autoconsumo básicamente.
El escenario ambiental propicia dos
ciclos agrícolas anualmente: el de Primavera-Verano y el de Otoño-Invierno. Sin
embargo la mayoría de los campesinos tienden al monocultivo del maíz, aunque no
genere ingresos significativos; pero comprensible, ya que asegura la manutención
tradicional de las unidades familiares, e incluso la de su ganado; razón por la
cual no consienten cambios agrarios y siguen practicando la agricultura
extensiva tradicional, donde la yunta constituye el instrumento básico de
labranza, y toda la unidad familiar participa en los trabajos (por eso se
emplean pocos peones y con salarios pobres). De la superficie cultivada en el
Municipio de Amanalco el 84% es de maíz.
Otros cultivos significativos durante los
años que van del siglo XXI, es la avena forrajera y la haba; que se siembra y
se cosecha en una superficie promedio anual de 700 ha y 300 ha respectivamente,
con una producción promedio anual de 21,000 toneladas en forraje el primero, y
2,500 toneladas en haba verde el segundo. No obstante otras siembras dejaron de
figurar como antaño, como la producción de frijol, maguey, papa y trigo.
Entre
las hortalizas figura la producción de acelgas, calabacitas, cebollas, chiles
manzanos, cilandros, jitomates, lechugas, quelites, tomates, zanahorias, entre otros;
así como una diversidad de flores como
agapandos, alcatraces, aves de paraíso,
girasoles, gladiolas, entre otros, que
se plantan a cielo abierto; y crisantemos, gerberas, lilis, rosas,
tulipanes, entre otros, que se siembran en invernaderos.
Los
campesinos reciben del Programa de Apoyos Directos al Campo (PROCAMPO)
transferencia de recurso por hectárea o fracción cultivada desde 1993; y a
través de la Dirección de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesca de
Amanalco, en coordinación con otros organismos gubernamentales, suelen
conseguir subsidios en: semillas, plantas, fertilizantes, invernaderos, aves de
corral, ganado, diesel (para más de 60 tractores), maquinaria, implementos
agrícolas, revestimiento de canales, entre otros.
Sin
embargo, los apoyos resultan insuficientes, por eso los campesinos complementan
su economía con una ganadería de pequeñas dimensiones o con un trabajo asalariado
para solventar la alimentación, la educación, la salud, etc., de la unidad
familiar que sostienen. Ya que se enfrentan con un contexto geográfico que
perturba los rendimientos de sus cultivos como heladas, sequias, granizadas e
inundaciones, cuantiosos terrenos tienen pendientes superiores al 15%, y la
mayoría de los suelos son de vocación forestal; así como con un sistema de
compra-venta que no hacen redituables las siembras, por que difícilmente
encuentran mercados y pagos justos para sus productos, además de que los precios
de los agroquímicos continúan incrementando su costo.

Cultivo de agapandos Cultivo de girasoles |